L as ganas de gritar suelen invadirnos sin previo aviso, nos consumen sin poder evitarlo, y muchas veces por evitar hacerlo, terminanos con dolor de estomago, de conciencia, de cualquier clase, pero ¿Por qué ese ferviente deseo evitar algo que es natural? ¿Por qué no gritar? A veces depende de donde nos encontremos, a veces depende de con quien nos encontremos, otras depende de que es lo que queremos gritar, sea cual sea la verdadera razón, suele concluir con que nos liberamos de los gritos de diversas maneras, yo, por ejemplo, escribo, leo, o agarro la almohada y grito a todo pulmón, pero sé que hay personas que gritan al pasar un tren, para que el ruido de la locomotora ahogue sus propios gritos. O hay quienes gritan en silencio, o sea, hacen todos los gestos de gritar pero sin reproducir sonido. Entonces podemos gritar porque estamos enojados, angustiados, tristes, desesperados, enamorados, felices, y aún así querer reprimir ese sonido, lo que me lleva a plantear, ¿por qué ocultarle...
Un poquito de poesía, reflexión y escritos..