Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el
silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante:
vivir.
El hombre que más ha vivido no es aquel que más años ha cumplido, sino aquel que más ha experimentado la vida.
Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni
el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer.
Pon tu vida en orden antes de que me digas voy a ordenar la mía.

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