Ja, ¡Qué ironía!
Pensar que me desperté pensando en ese atardecer,
Pensar que era una locura, siquiera contemplar ese afecto.
Pensar que un poema podía poner en jaque mi ser.
La musa inspiradora totalmente ajena a sus efectos,
te llena de deseos y te suelta.
Pero que clase de persona puede armar rápidamente un momento
con la misma idiotez con la que se cree en un cuento,
¿Qué pensas cuando me pensas? A veces me cuestiono, y sonrío.
¡No me importa! El sentimiento es difícil de explicar
es incluso complicado de titular..
¿Sabes por qué? Porque es cálido,
tan cálido y suave como el sol en pleno invierno.

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