La noche se acerca y termina otro día de rutina. Y, una vez más, encuentro refugio cerca de la escritura. No sé qué pasa en estos días, pero es uno de los pocos lugares donde logro sentirme realmente reconfortada. Hoy hubo de todo, literal (diría mi hijo), intercambios extraños y hasta momentos de incredulidad. Me cuesta comprender cómo, (obviamente , no es la primera vez) en esta incipiente sociedad parecemos incapaces de construir acuerdos desde la escucha genuina. No hablo de pensar igual. Tampoco creo que sea necesario. De hecho, las diferencias son parte de lo que nos constituye como comunidad: múltiples discursos circulando, dialogando, tensionándose y enriqueciendo nuestras miradas sobre el mundo. Sin embargo, hay algo que me inquieta. Siento que situaciones como estas ponen a prueba mi inteligencia emocional. Y también sé que, como docente en formación, voy a encontrarme una y otra vez con personas cuyas ideas, valores o perspectivas no coincidan con las mías. Y está bien...
Un poquito de poesía, reflexión y escritos..