Hoy me cuesta encontrar las palabras. Y para alguien que suele refugiarse en ellas, eso ya es mucho decir. Siento que mi campo semántico, mi léxico, incluso todo aquello que me llevó hasta donde estoy hoy, no alcanza. Angustia. Hoy la llamé así, aunque sinceramente siento que se queda corta.
Me preparo un mate, me siento frente a la pantalla y una vez más las ideas aparecen desordenadas. ¿Qué es exactamente lo que me enoja? No lo sé con claridad. Un poco de todo: los mandatos, las contradicciones, los extremos, las conversaciones que parecen olvidar que detrás de cada noticia hay una vida.
Y me pregunto: ¿se responde violencia con más violencia? Mi instinto me dice que no. Incluso llevándolo a mi lugar seguro, Harry jamás respondió un Avada Kedavra con otro. Siempre eligió la luz sobre la oscuridad. El amor vence al odio. Qué hermosa frase. Aunque imagino que debe ser mucho más difícil sostenerla cuando la víctima tiene el nombre de una hija, una hermana, una amiga, una madre. Si a mí me cuesta encontrar palabras desde este lugar, no quiero imaginar cómo se siente estar del otro lado. A ellas las abrazo y les deseo una paz que este mundo tantas veces les negó.
Porque nos matan, nos desaparecen y encima nos culpan. Que si íbamos solas, que si la ropa, que si el maquillaje, que si le hablamos, que si le dimos confianza. Siempre hay una explicación disponible para cuestionarnos a nosotras antes que al agresor.
Y lo peor es que muchas crecimos escuchando lo mismo: tratá de entenderlo, tené paciencia, no exageres, aguantá un poco más. Nos enseñaron a comprender incluso aquello que nunca debimos tolerar.
Pienso en mis amigas, en las mujeres que me rodean. No conozco ninguna que no tenga alguna historia para contar. Todas, en mayor o menor medida, fuimos señaladas, cuestionadas o puestas bajo sospecha. Y cuando ponemos límites, cuando decimos "no", cuando nos defendemos, nos convertimos en las locas, las histéricas, las exageradas.
¿Y entre nosotras? ¿Realmente practicamos esa sororidad de la que tanto hablamos? ¿Frenamos los comentarios que cosifican mujeres? ¿Dejamos de juzgarnos por cómo nos vestimos, por cómo vivimos o por las decisiones que tomamos?
Hoy leí una palabra en un poema: ponzoña. Y pensé en todas esas ideas con las que crecimos. Las brujas, las locas, las histéricas que había que corregir. Basta.
No creo que la violencia sea la respuesta, pero tampoco creo que lo sea el silencio. No miremos para otro lado. Son niñas, son mujeres, son ancianas. Somos todas. Las palabras son nuestra fuente más inagotable de magia. Hagamos magia entonces.
Hablemos. Escuchemos. Acompañemos.
Generemos espacios para concientizar en lugar de juzgar.
Y si para hacerlo tengo que ser una bruja loca, entonces elijo serlo. Pero una que cree profundamente en la magia de las palabras.
La noche está fría la casa se siente vacía cuando me siento a pensar es cuando puedo admirar es cuando me doy cuenta.. Sos eso que me mantiene atenta esa persona que me invita a soñar esa persona por la cual soy capaz de pecar.. Odio necesitarte, detesto ansiarte.. Me molesta desearte.. Porque así como la niebla inunda todo y al otro día el sol la disipa. Así me siento cuando pienso en vos, un día te siento abarcar todo y al otro tan lejano como el fin del mar.
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